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Había una vez un conejo se llama Alberto. Alberto no tenía amigos y siempre comía en los jardines solo. Pero un día....

Alberto conoció a una coneja bonita se llama Antonia. Antonia era blanca, simpática y graciosa. Los dos se hicieron amigos.

Un día cuando ellos estaban en el jardín comiendo zanahorias, un conejo muy guapo apareció y le dijo a Antonia, "¿Porqué estás
con ese conejo feo? Ven conmigo a otro lado del jardín."

Antonia le dijo, "No, me gusta pasar tiempo con Alberto. Déjame en paz."

Y Alberto y Antonia vivían felices juntos para siempre.